Artistas Artespacio CAF
José Ballivián
Exposición/es
BIO
JOSÉ JUAN BALLIVIÁN TICONA

José Ballivián nació el año 1975 en La Paz, Bolivia.

En la actualidad, vive y trabaja en La Paz.

Ballivián es artista visual y curador.

Trabaja con una variedad de técnicas, entre ellas: pintura, dibujo, escultura, instalaciones, performances, video-arte, arte sonoro, cortometrajes y textos.

ESTUDIOS

Estudió arte en la Academia Nacional de Bellas Artes, Hernando Siles, en La Paz, Bolivia.

RESIDENCIAS

2015

  • Residencia en Materia Gris, La Paz, Bolivia.

  • Residencia en PANAL 361, Buenos Aires, Argentina.


2012 Residencia en KIOSKO, proyecto curatorial, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2007 Residencia en KIOSKO, proyecto de desarrollo de lenguajes contemporáneos, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2003 Residencia, Fundación Puerta Abierta, Samaipata, Santa Cruz de la Sierra.

2002

  • Residencia CEMEA, Workshop, Paris, Francia.

  • Residencia Workshop, Arte Latinoamericano, Quito, Ecuador.


EXPOSICIONES

Desde 1999 ha hecho diversas exposiciones tanto en el país como en el extranjero.

Exposiciones individuales

2016 Ida y vuelta, Museo de Arte Contemporáneo, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2015

  • Oscilación, Centro Cultural Simón I. Patiño, Cochabamba, Bolivia.

  • Oscilación, artespacio CAF, La Paz, Bolivia.

  • AntroPop, Galería Panal 361, Buenos Aires,

  • Conjugar, Materia Gris, La Paz, Bolivia.


2012 Estrés, KIOSKO Galería, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2010 Por mi ego a un minuto de ti, Galería Alianza Francesa, La Paz, Bolivia.

2009 Mala Fama, Museo Nacional de Arte, La Paz, Bolivia.

2003 Tierra, Museo de Arte, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2001 Colores, Galería CADECO, La Paz, Bolivia.

2000 Vuelo, Galería Alianza Francesa, La Paz, Bolivia.

Exposiciones colectivas

2015 POP, La feliz muerte del arte, artespacio CAF, La Paz, Bolivia.

2014 Enteros y pedazos de José Ballivián y Álvaro Ruilova, KIOSKO Galería, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2011

  • FACE 3, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina.

  • FIVA, Festival internacional de vídeo arte, Buenos Aires, Argentina.

  • BAU + CONART, Arte Urbano, Martadero, Cochabamba, Bolivia.

  • Contextos, Bienal de Arte Contemporáneo, Centro Cultural Simón I. Patiño, Cochabamba, Bolivia.

  • Cibercepción, Bienal Internacional de Arte Digital, Sucre, Bolivia.


2010

  • Otredad, Performance & video-performance, 15o. Feria internacional del Libro, La Paz, Bolivia.

  • Líneas Abiertas, Dibujo contemporáneo, artespacio CAF, La Paz, Bolivia.

  • Arteria, Performance, La Paz, Bolivia.

  • Cimientos, Performance, Centro Cultural Simón I. Patiño, Cochabamba, Bolivia.


2009

  • Un minuto, Video Arte, Instituto Goethe, La Paz, Bolivia

  • Diálogos, Residencia Italiana, La Paz, Bolivia.


2008 Psico Cirugía, Sala Simple, KIOSKO Galería, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2007 HUARI, Arte Contemporáneo, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2005 SIART, Bienal de Arte Contemporáneo, La Paz, Bolivia.

2004 CONART, Bienal de Arte Contemporáneo, Cochabamba, Bolivia.

2003 SIART, Bienal de Arte Contemporáneo, La Paz, Bolivia.

2001 SIART, Bienal de Arte Contemporáneo, La Paz, Bolivia.

2000 Tendencia, Casa de la Cultura, La Paz, Bolivia.

PREMIOS Y DISTINCIONES

2007 Premio en la especialidad Otros Medios, Salón Municipal de Artes Plásticas Pedro Domingo Murillo, La Paz, Bolivia.

2010 Premio en la especialidad Otros Medios, Salón Municipal de Artes Plásticas Pedro Domingo Murillo, La Paz, Bolivia.

2015

  • Premio en la especialidad Dibujo, Salón Municipal de Artes Plásticas Pedro Domingo Murillo, La Paz, Bolivia.

  • Premio en el concurso municipal de video Amalia Gallardo a la mejor película, mejor guión y mejor fotografía.


OTRAS ACTIVIDADES

José Ballivián trabaja actualmente como curador independiente. En este ámbito de desempeño realizó las siguientes exposiciones:

2014 Chojcho Men, Alianza Francesa, La Paz, Bolivia.

2010

  • Otredad, Performance & video-performance, 15o. Feria internacional del Libro, La Paz, Bolivia.

  • Líneas Abiertas, Dibujo contemporáneo, artespacio CAF, La Paz, Bolivia.


2009

  • Un minuto, Video Arte, Instituto Goethe, La Paz, Bolivia

  • Diálogos, Residencia Italiana, La Paz, Bolivia.


2008 Psico Cirugía, Sala Simple KIOSKO, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

FUENTE

Información proporcionada por el artista.
OBRA
OSCILACIÓN

Dibujo Boliviano

Por Pedro Querejazu, crítico de arte e historiador

 

La exposición de referencia ha estado abierta al público entre el miércoles 17 de junio y el viernes 31 de julio de 2015 en el ArtEspacio CAF, en la Avenida Aniceto Arce 2915, en La Paz.

José Ballivián se ha caracterizado por desarrollar su arte dentro de los lenguajes y medios de expresión del arte contemporáneo, especialmente en el videoarte. Dentro de la transdisciplinariedad que caracteriza la obra de los artistas ‘contemporáneos’, José Ballivián hace su obra con varios medios, tanto modernos como tradicionales, entre ellos: el dibujo, la escultura, instalaciones, la performance, la fotografía y el videoarte. Es el caso de las obras que forman parte de Oscilación, las que, habiendo sido realizadas con los medios tradicionales del lápiz y el papel, constituyen una propuesta conceptual totalmente contemporánea.

La exposición estuvo compuesta por doce dibujos de lápiz grafito sobre papel blanco, en hojas grandes, de entre 70 x 50 y 100 x 70 cm, realizados entre 2014 y 2015.

Tres de las obras de la muestra Oscilación eran abstractas o no figurativas; en ellas se hacía evidente la textura de los materiales usados y la gestualidad en su aplicación.

Las otras nueve obras eran figurativas y llevaban los siguientes títulos: “Pico”, “Triada”, “Mástil”, “Paso a paso”, “Huevo negro”, “Bola de cuero con huevos”, “En cinta”, “Varita mágica”, y “Sin título”. Son obras trabajadas con gran precisión y dominio de la técnica; pulcras e impecables, lo que demuestra el oficio artístico y plástico del artista.

La temática figurativa de estas obras oscila entre lo surrealista, las ensoñaciones en vigilia y las deformaciones ópticas de la visión; como el perfil de mujer joven que se transforma en un pico semejante a los de las aves frugívoras; los dos sombreros de chola superpuestos que tienen encima una gorra de varón con el símbolo de la victoria (Nike); la pierna femenina levantada, con calzas de lana que sostiene un sombrero de chola; las botas de caporal con cascabeles que aplastan los zapatos de vestir del burócrata urbano; un huevo negro en el espacio blanco; una bola de cuero de jugar “cajcha” (pelota vasca) y dos huevos blancos en el espacio blanco; un cinturón de obrero de la construcción que, colgado, sostiene en una oreja con la hebilla, una marraqueta y un plátano, el yantar del obrero; un lápiz hexagonal que se dobla y una ramita seca de cuya sombra pende un fruto. Son obras que sorprenden por el verismo de la ejecución y, al mismo tiempo, porque abren infinitas posibilidades de lectura e interpretación desde la mirada de quien las mira. Las referencias a la cotidianeidad del mundo urbano actual y a la cultura del machismo son más o menos claras, así como otras son más crípticas, como la de los huevos y la ramita seca.

José Ballivián ha expuesto obras de este tipo en oportunidades anteriores, como “Danza luchador”, “Por los cuernos”, “Flor”, “Pie”, “Globo” y otras.

Las piezas de la exposición que me parecieron más interesantes fueron aquellas tres abstractas cuyos títulos son: “Piedra-I”, “Piedra-II” y “Autoexploración”. Para producirlas, el artista se ha distanciado de la manera tradicional de dibujar; ha molido el grafito y lo ha expandido, frotado y repasado sobre la superficie del papel, y después, con goma de borrar, ha ido quitando el grafito de manera aleatoria y gestual. A diferencia del primer grupo, estas, carentes de toda referencia formal o figurativa, ponen de manifiesto la expresividad de los materiales y de la gestualidad en el trabajo de moler, expandir, frotar y borrar el grafito, por lo cual tienen una marcada tonalidad poética.

Esta exposición hace evidente una vez más que José Ballivián es uno de los grandes maestros del dibujo contemporáneo en Bolivia, junto con Douglas Rodrigo Rada, Juan José Serrano y otros jóvenes artistas.

La Paz, 2015


 

 

 

POR MI EGO A UN MINUTO DE TI

Por Ramiro Garavito, crítico de arte - filósofo

1.

Cuando la producción artística del siglo XX hasta hoy suele caracterizarse por el uso diversamente creciente de materiales y lenguajes artísticos, el problema de saber qué lenguajes y materiales utilizar, tiende a resolverse para muchos artistas cediendo a la tentación de elegir las nuevas tecnologías, no solo porque están de moda sino porque ellas aseguran una pertinencia contemporánea. Frente a ello, José Ballivián nos dice en la puesta en escena de Por mi ego a un minuto de ti, que la cuestión principal no es tanto decidir si hay que adaptarse a las nuevas tecnologías o si, por el contrario hay que continuar haciendo usos de los medios tradicionales, sino que el problema fundamental consiste en saber qué materiales y lenguajes usar en relación al concepto o discurso que se quiere proponer en cada obra. No muchos artistas son concientes de esto. José Ballivián nos revela lúcidamente con esta muestra que la elección de la instalación o del video como medios artísticos en otras exposiciones, no era una cuestión de estilo o tendencia, sino un requisito que atiende orgánicamente a las necesidades formales de sus propuestas conceptuales. De hecho, en Por mi ego a un minuto de ti, vemos lenguajes tradicionales como el dibujo y la escultura, reinterpretados coherentemente para nombrar contenidos nuevos.

2.

En el arte contemporáneo suele haber un cierto desdén hacia el dibujo porque este tradicionalmente ha sido considerado como un arte menor, debido a su servidumbre alrededor de la pintura e incluso de la escultura, sin embargo, desde el punto de vista de la posibilidad de su autonomía expresiva, el dibujo es el medio que se conecta mas rápida y efectivamente con la intimidad, pues en él es posible descubrir las primeras impresiones, el primer trazo emocional, la primera reflexión convertida en línea. En este sentido, los 14 dibujos presentados en esta exposición constituyen una muestra de la capacidad resignificadora del dibujo alrededor de un discurso que plantea una reflexión intima acerca del ser humano, donde la línea crea convenientemente aperturas, intersecciones, vínculos y conexiones que se conectan con esa reflexión.

3.

Por mi ego a un minuto de ti es una reflexión, desde el carácter fronterizo de los lenguajes del arte contemporáneo, acerca de las prótesis y los artilugios inútiles que subyacen en nuestras más caras ilusiones sobre la posibilidad de comunicarnos esencialmente, de encontrar un punto de apoyo sustancial, es decir de algo que en última instancia signifique la esencia del ser humano. El tiempo y el espacio son nociones cifradas por nuestros temores y deseos banales, y por lo mismo son ilusiones fallidas incapaces de sustentar el peso ontológico de la sustancia que pretendemos en nuestras acciones.

 

 Abril, 2010


 

VOLVER A VOLVER

(Ejercicio de lectura sobre la obra de José Ballivián)

Por Narda Alvarado, artista visual


Mucha gente cree que hacer arte es una actividad sumamente placentera y divertida; que la vida de artista es tranquila y relajada, y que los artistas son “bohemios” o bien están un poco locos. Lo cierto es que para muchos artistas, hacer arte y lo que gira en torno a él es un poco de lo dicho pero es mucho más de lo contrario –me incluyo en el grupo–, excepto para aquellos que conciben al arte como terapia, catarsis o herramienta para alcanzar el nirvana. Es decir que una parte de aquellos desafortunados cuyo arte no cumple una función ancilar, está destinada a una vida donde será constante –quizás por temporadas, en el mejor de los casos– la inseguridad, la intranquilidad, la insatisfacción, acompañada por picos de crisis, confusión y en el peor de los casos, depresión. Pero, es cierto que no todo es gris; el arte brinda muchas satisfacciones, enriquece la vida y la visión de esta de maneras sorprendentes y encantadoras. Si no fuera así, no habría razón alguna para dedicarse a una actividad tan conflictiva, aunque sea ahí mismo, en el conflicto, donde radique la clave del hacer arte; está claro que sin conflicto no hay arte.

En este sentido, puede decirse que la motivación que lleva a José a hacer arte es auténtica, puesto que esta está basada en el conflicto. Tener conflicto es tener “algo que decir” y tener algo que decir es tener una de las características del buen artista.

Sin necesidad de entrar en el mundo íntimo que atañe exclusivamente al artista como persona, cabría mencionar algunos aspectos de la subjetividad de José en relación a la construcción de su discurso y al desarrollo de su lenguaje.

La búsqueda de José Ballivián gira alrededor del riesgo que implica hablar de uno mismo y se manifiesta dentro de los límites de la traducción al lenguaje del arte de lo íntimo, lo personal, la experiencia biográfica y lo subjetivo. Hemos hablado mucho de esto con José; sobre todo de aquella delgada línea que el arte traza delimitando, o más bien barriendo, las fronteras entre la vida del artista y su obra. Nos preguntamos, ¿hasta qué punto el arte exige que un artista exponga su intimidad –su ser–, o se muestre tal y como es, con el fin de transmitir o comunicar públicamente lo íntimo? O en el caso del artista, ¿cuál sería el margen de la experimentación que permita hacer un arte que no sobrepase los límites del otro?, o ¿cuánto de la intimidad del artista puede ser interesante para el espectador? y, finalmente, en relación a la calidad de la obra: ¿hasta dónde decir algo, cosa que tenga sentido, coherencia, profundidad, y no caiga en la anécdota o en el hecho terapéutico?

El trabajo del artista en cualquier caso, y especialmente en este, consistirá en traducir su intimidad en términos artísticos, calibrando su lenguaje, en la medida que este sea apto para la transmisión de su pensamiento.

Es cierto que el trabajo de José ha pecado –en un par de obras– de la ingenuidad de querer provocar o de provocar ingenuamente, confundiendo la claridad de lo que José realmente quería decir, con lo que no quería decir, pero que lo hacía sentir cómodamente incómodo. En defensa puede decirse que cuando se hace arte desde los confines del conflicto de lo íntimo, establecer la diferencia entre decir algo íntimo de una manera pública y decir algo íntimo de una manera íntima puede resultar confuso. Estamos seguros que cada vez que José hace una obra, su deseo máximo es dar a conocer la esencia misma de lo que quiere decir, pero esto no es fácil, sobre todo cuando se piensa en el impacto de la transmisión de la experiencia, antes que en la experiencia vivida en sí.

Sin embargo, más allá de un par de pecadillos cometidos –muy normal y saludable en cualquier práctica artística– José Ballivián cuenta con una serie de trabajos de videoarte donde encuentra el quid de su búsqueda y nos comunica –en la medida de lo posible– la esencia de aquellos recuerdos de hechos y acciones que realizaba en su adolescencia, a través de una simplicidad poética que se convierte en belleza, aunque José afirme que la belleza no le interesa. La misma logra destilar la urgencia de revivir aquellas experiencias con el fin de reconstruir un retrato, o de tal vez construir o configurar su “persona artística”, aspecto fundamental de su discurso artístico. De esta manera es que la lectura de su obra no se detiene en el producto artístico, sino que se extiende por decisión propia y muy conciente a la persona artística de José Ballivián, incluyendo lo que él quiere y decide que nosotros veamos de él, que es casi lo mismo que lo que él mismo es, aunque no es igual, puesto que el filtro arte, por sus características intrínsecas, no es infalible.

Cuando le pregunté a José, por qué hacía arte, y me dijo que porque el arte era como un espejo, olvidé preguntarle qué pensaba de la distorsión que genera cualquier espejo, por más espejo que este sea.

Para finalizar, y aprovechando la poética de Mala Fama; me doy la libertad de expresar mi subjetividad –dado el contexto del texto– empezando por decir que Mala Fama me gusta porque las imágenes son lindas, porque al fondo se ven palmeras que se mecen con el viento. Porque la edición de este video genera una atmósfera donde todo avanza hacia atrás, como si el ritmo de aquel viento acompañara o guiara las acciones –no performances– de José. Porque me gusta no poder definir qué es esa imagen misteriosa que aparece como la mecha de una vela, y desaparece como el marco de una ventana, pero que es cualquier cosa menos eso.

Mala Fama, es sin duda un trabajo donde se mezcla el no saber lo que se ve, con el no saber lo que se siente y el querer saber lo que es. Como los recuerdos de esas cosas que no sabemos si las vivimos, o si fueron un sueño que tuvimos un día, o si simplemente son la sensación de la idea de haber vivido eso; no, no como un déjà vu, sino como el recuerdo de uno mismo en otro tiempo, que incluso puede ser en el futuro.

Yapa: retroceder, volver, mirar adentro, la infancia, dejar atrás. Volver a volver

 La Paz, 12 de mayo de 2009